Ellos, tu, yo I

Verano

Exterior noche

Ellos están sentados en una terraza de una plaza tomando sendas cervezas, no son las primeras. Ha oscurecido, se oye la música del bar.

Ella: Yo no digo que no sea justo, pero llevo un montón de pruebas y el resultado siempre es el mismo, ya te diremos algo.

Él: Ya…

Ella: Y yo no creo que las demás sean mejores que yo, bueno, tampoco peores, pero mejores no ¿por qué yo no tengo ni una sola oportunidad? Llevo años preparándome, trabajando como una cabrona en este bar y aquí sigo, sin una puta oportunidad.

Él: Ya…

Ella: ¿Viste a Eli?  ¿Sabias que habíamos estudiado juntas?

Él: ¿Sí?

Ella: Tenía la misma gracia que un besugo, pero tiene una cara bonita, unas tetas bien puestas y le ríe las gracias a todos los directores de casting. Creo que no vale la pena seguir intentándolo.

Él: No digas eso.

Ella: Es muy cansado.

Él: ¿Y? Tienes talento, eso es lo que cuenta, seguro que puedes conseguirlo, pero no es fácil y lo sabes.

Ella: Ya…

Él: ¿Por qué no miramos de una vez tu currículum? Yo te puedo ayudar, aunque parezca que no sirve para nada es importante revisarlo cada cierto tiempo, además seguiré avisándote de los castings que hagamos, no son muchos, pero siempre puede surgir algo.

Ella: Gracias, creo que me iría bien.

Él: No hay problema, cuando quieras quedamos y lo miramos, y también hablaré en la agencia con Fatima para que hable con otras colegas suyas y nos avise de otras audiciones, todo saldrá bien.

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Sigues hablando un buen rato con él, sobre posibles contactos, posibilidades que se abren, él te ha vuelto a animar, cuando atraviesas bajones siempre tiene la palabra adecuada para levantarte el ánimo. Vuelves al trabajo, pero ya estás de otro humor, él te ha vuelto a reconciliar con tu vida. Tratas de nuevo a los clientes con simpatía, sabes que cuando los nubarrones se ciernen sobre tu cabeza puedes ser una borde. Incluso el tipo de rastas que lleva toda la tarde tirándote los tejos, lo ves de otra manera. A medida que avanza la noche y hablas más con el rastafari le vas encontrando el rollo y además está bueno, siempre ayuda que te haya invitado a una raya y unos chupitos, estás de subidon después de la conversación. Cuando cierras el bar le ofreces quedarse a puerta cerrada con el resto de habituales del cierre, pero esa noche te centraras en él, no es tan gilipollas como te había parecido al principio y tiene una conversación interesante, aunque con las rayas que os estáis metiendo no consigues retener lo que te explica. Cuando salís te lo llevas a casa, folláis aunque en el mismo momento de desnudaros y meteros en la cama de lo único que tienes ganas es de que se vaya y dormir. Cuando por fin oyes como se viste y se va mientras te haces la dormida, te levantas para ver como sale el sol.

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¿Cuál es la razón que me hace sentir tan bien estar con ella? Cuando la vi por primera vez no me fije especialmente, si hay algo que caracteriza al Lasal es que siempre contratan a camareras que están buenas, espectaculares, pero ella no, es guapa pero sin nada que la haga destacar, o quizás si, su risa, la primera vez que la oí reír tuve claro que quería hablar con ella, conocerla, saber más… y hasta ahora, después de seis meses solo quiero que llegue la hora de su descanso en el bar y poder hablar un rato.

La música no deja escuchar las conversaciones, por eso él no consigue entender lo que le están diciendo sus amigos, solo intuye que se van cuando le entregan la bolsa y suben la escalera de salida del local. Se dirige al lavabo.

Tengo que hablar con Fatima, estoy seguro de que pueden salir cosas para ella, tiene un talento innato, estoy convencido, lo único que necesita es creérselo más y dejar de tener dudas, cuando consiga eso y crea en ella, todo le comenzara a funcionar, es como si ella no viese lo que yo veo en ella, es alguien muy especial.

Sentado desde la barra del local observa como baila la gente, como mueve el cuerpo de forma sincopada con Rage Against the Machine. Él, como otras veces cruza miradas con alguna de las chicas del local, en alguno de los casos las miradas se mantienen un segundo más de lo esperado, hasta que él gira la cabeza y mira a otro lado.

La semana que viene le diré si quiere venir al teatro conmigo, será una buena ocasión para poder vernos fuera del bar.

Ellos, tú, yo II
Ellos, tú, yo III
Ellos, tu, yo (Epilogo)

2 Replies to “Ellos, tu, yo I”

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